
No señor, no se engaña: Mahoma va a la Montaña. Y es una suerte, seguro, sin duda el mejor remedio, porque si la montaña va a Mahoma y a mí me encuentra en el medio… me hace de goma (quiero decir que me da muerte) y eso es muy duro y no tiene remedio.
No va al mar, Mahoma, cuando está de viaje. Va a la montaña, acaso a descansar o porque le gusta la altura. Se pone a meditar, mira el paisaje, las aves vienen y van, después escribe una Sura para agregar al Corán.
Me he dado maña y de una montaña dispongo para ilustrar esta nota. No se la tomen a broma. A Mahoma no lo pongo porque no tengo pelotas.